Primer reimplante de cara en México

Primer reimplante de cara en MéxicoCirujanos de la Unidad Médica de Alta Especialidad Número 21 del Seguro Social lograron reimplantar con éxito parte de la cara de un niño de siete años que fue mordido por un perro pitbull, en la primera operación de su tipo reportada en México.

Todo empezó el pasado 26 de junio. El pequeño Raúl Carrizales Jaramillo paseaba en su bicicleta sobre la calle Lozanita, en la colonia Valle de Lincoln, en García, municipio conurbado del poniente de Monterrey, cuando el perro se le escapó de la mano a su dueño y sin aviso se le fue encima.

El propietario del perro y Efraín Guzmán, guardia municipal comisionado para vigilar la colonia, corrieron para auxiliar al menor. Lo que vieron era terrible. El perro le había arrancado 90% del labio superior, 60% del inferior y la mitad de la mejilla izquierda.

Guzmán había recibido un curso de primeros auxilios, y ello le permitió tener la presencia de ánimo para pedir a una vecina una toalla que usó para contener la pérdida de sangre en el rostro del pequeño.

Después de acordonar la zona y de llevar al niño a toda prisa a la Cruz Verde de García, el guardia municipal regresó al sitio del ataque y recogió del suelo varios pedazos de labio y mejilla que el perro había desechado.

Envolvió los trozos en gasa, metió todo en una bolsa de plástico y luego lo puso en un vaso con agua y hielo, algo que él sabía sería determinante para mantener los tejidos en posibilidad de ser recuperados.

Miguel de la Parra Márquez, cirujano plástico del hospital, dijo que gracias a esto fue posible contemplar la posibilidad de reimplantar al menor todo el tejido que había perdido en las fauces del animal.

El cirujano, junto con Sergio Mondragón González, residente del sexto año de cirugía plástica, programaron al pequeño para una microcirugía sin precedentes en la historia médica del país. A escala mundial se han reportado 15 cirugías de reimplante de rostro, con daños desde medianos hasta casi totales, pero ninguna de ellas se había hecho en instituciones del país.

La operación implicó no sólo reponer en su sitio el tejido arrancado por las mordidas del perro: significó reconectar con toda paciencia la nutrida red de vasos sanguíneos y arterias, algunos de menos de un milímetro de diámetro, para dar al menor la posibilidad de recuperar plenamente sus capacidades.

Antes de realizar las microsuturas, el doctor Adolfo Leyva Alvizo le practicó a Raúl una traqueostomía, es decir, una incisión en la tráquea, para dar al niño una vía para respirar mientras los cirujanos reponían, una por una, todas las conexiones sanguíneas.

En el quirófano de la Clínica 21, siete personas participaron en la laboriosa reconstrucción: dos cirujanos generales, los dos cirujanos plásticos, dos enfermeras y un anestesiólogo.

Casi seis horas duró la operación, y al final de la misma los doctores habían restablecido las finas conexiones sanguíneas y puesto en su lugar el fragmento de cara que le había sido arrancado al menor por el pit bull.

Pasaron varias semanas, y los cirujanos consideran que la cirugía fue un éxito. El tratamiento y las medicinas que se proporcionaron el niño evitaron la aparición de infecciones, y el cuidadoso trabajo de reconstrucción logró que no hubiera vasos obstruidos.

Al paso de los días, la hinchazón en la zona operada ha ido reduciéndose, y Raúl empezó la etapa de rehabilitación.

El doctor de la Parra, satisfecho ante el éxito del procedimiento, es tajante en cuanto al impacto que tendrá en el futuro de Raúl. “Si no se hubiera hecho esta cirugía el niño hubiera quedado deforme y psicológicamente le afectaría mucho”, dijo. “Esto es lo más importante, que tenga calidad de vida”.

Raúl sabe muy bien que si logró recuperar su rostro es en buena medida por la acción determinante de Efraín Guzmán, quien no se ha quedado con la duda sobre la operación a la que Raúl fue sometido. “Lo he ido a visitar varias veces”, dijo. “Me pidió una hamburguesa y creo que pronto se la voy a llevar”. Después de una pausa, hace una confidencia: “Yo no cambio la sonrisa de Raúl por ninguna gratificación; por eso soy guardia municipal”.

- Claves

Rehabilitación

• En la etapa de rehabilitación Raúl debe realizar todos los días 20 minutos de movimientos y ejercicios con los músculos de su rostro para que recupere movilidad y sensibilidad en su mejilla.

• Después de varias semanas de ejercicios diarios en la Clínica 21, el menor culminará su tratamiento en el Centro de Seguridad Social Número 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social.

• Tras la primera etapa de rehabilitación, Raúl estará listo para continuar sus estudios de segundo grado de primaria. 

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Nota original: © Milenio Diario, S.A. de C.V.